Los demonios de la Tierra Media

 

Dentro de la mitología de la Tierra Media, habitan los Balrogs, son los demonios de la Tierra Media que tienen la habilidad de controlar el fuego. Melkor los creó para otorgarles poder dentro de los territorios que este poseía y poder dominar a toda raza que habitaba bajo sus dominios. Los demonios, son enormes en complexión física, amenazantes humanoides que emiten una furia descontrolada. Estos, desean la muerte y la destrucción. Con la habilidad de controlar el fuego, tiene el poder en sus mano para llevar a todos los seres de la Tierra Media a la oscuridad y las sombras. Los Maiar (demonios), eran temidos tanto por enemigos y aliados por igual. Se cuenta en los escritos de la Tierra Media, que en algunas regiones gobernadas por los hombres, no se podían nombrar a los Balrogs ya que infundaban un miedo y terror abismales. Junto al control del fuego, los Maiar tenían a su disposición varias armas legendarias, y solían estar armados con látigos ígneos de varias puntas, y a veces con enormes espadas de fuego. Todas sus armas que parecían estar hechas de lava y Gothmog, el Señor de Balrogs en la Primera Era, también usó un hacha negra.

En la historia de la Tierra Media, se explica que los Balrogs eran seres temidos, porque eran tremendamente difícil destruirlos, y los dragones estaban a la misma altura que los demonios, rivalizando en poderío y destrucción. Por el contrario, los Balrogs eran seres con una autoridad inmensa y gracias a su categoría de Maia, se sobreentiende que tenían un raciocinio concentrado en venerar y seguir a Melkor. Estos demonios, rescataron a Melkor de Ungoliant, una gran araña de la Tierra Media que ayudó a este a destruir los dos Árboles de Valinor (Laurelin y Telperion)

 

Y en Utumno reunió a sus demonios, los espíritus que se le unieron desde un principio en los días de esplendor y que más se le asemejaban en corrupción: sus corazones eran de fuego; pero un manto de tinieblas los cubría, y el terror iba delante de ellos; tenían látigos de llamas. Balrogs se los llamó en la Tierra Media en días posteriores. Y en ese tiempo oscuro Melkor creó muchos otros monstruos de distintas formas y especies que durante mucho tiempo Perturbaron el mundo; y el reino fue extendiéndose hacia el sur por sobre la Tierra Media.

Tolkien afirmó en varias ocasiones, que como mínimo dos Balrogs fueron abatidos en la caída de Gondolin, y en la Guerra de la Cólera con la que finalizó la Primera Edad, la mayoría de los Balrogs fueron destruidos y desaparecieron de la Tierra Media. Aunque los escritos dicen que al menos uno, el conocido como Daño de Durin, consiguió escapar y refugiarse en las profundidades de la tierra.

En el año 1980 de la Tercera Edad los Enanos de Khazad-dûm cavaron tan profundamente que despertaron a la criatura que habitaba en las sombras. Este resurgió y mató a Durin VI y su hijo Náin I y forzó a los Enanos a abandonar Moria, a partir de entonces pasó a ser conocido como El Daño de Durin. El año 3019, la Comunidad del Anillo se aventuró en Moria y fueron atacados por los orcos, poco después huirían despavoridos por el Balrog en la Cámara de Mazarbul y Gandalf se enfrentó al balrog en el Puente de Khazad-dûm, el cual colapsó con ambos encima y cayeron a una profunda sima. Tolkien también afirmo que nunca clarificó enteramente la apariencia exacta de este demonio. En esta parte de la saga, se confirma que los Balrogs no podía volar, ya que este demonio podía haber volado en la caída con Gandalf

Su enemigo se paró de nuevo, enfrentándolo, y la sombra alrededor aparecieron como dos vastas alas […]. De pronto se desplegó a gran altura, y sus alas se extendían de pared a pared…

La Comunidad del Anillo, libro segundo, capítulo 5: «El puente de Khazad-dûm»

No está claro si los Balrogs tenían la habilidad de cambiar forma de los Maiar, o cuál era la forma exacta de aquel que encontró la Comunidad. Por lo tanto, el Balrog de la filmografía de Peter Jackson es una aproximación de como hubieran sido los demonios de la Tierra Media, ya que en los escritos de Tolkien, hay una evidente falta de información sobre su fisonomía, complexión y forma. Además, los Balrog pueden ser capaces de alterar sus estructuras corporales, y una clara evidencia indica que en la batalla entre Durin Bane y Gandalf, cuando el Balrog cayó, su cuerpo tocando el agua se convirtió en algo viscoso. En las Baladas de los hijos de Húrin, se habla de un demonio llamado “Lungothrin, Señor de los Balrogs”, aunque se sospecha que este podría ser Gothmog, y Christopher Tolkien pensó que era más probable que Lungorthin fuera simplemente “un señor Balrog”

” Entonces algo entró en la cámara, lo sentí a través de la puerta, y los propios orcos tuvieron miedo y se callaron. Agarró el anillo de hierro, y luego me percibió a mí y a mi hechizo ” .– El señor de los anillos , “El puente de Khazad-dûm”

No se sabe con seguridad si los Balrog podían volar, si se sabe, que por sus descripciones en la Tierra Media, tenían una complexión extremadamente pesada, y tal vez, tenían alas pero eran incapaces de volar. Recientemente, el nieto de Tolkien, Adam Tolkien,afirmó en una conferencia celebrada en Elche en 2008 que los balrogs sí tenían alas. Aunque no son las declaraciones del mismo Tolkien, sabemos que su hijo y su nieto, han logrado en cierta medida una gran cantidad de publicaciones sobre los escritos de Tolkien. Así, existe una gran aceptación por parte los fans de la saga, ampliando la información de este mundo.

He de decir, que aunque la mitología y la falta de información nos conduce a una idea de los Balrogs algo compleja, hay bastante información histórica al respecto de los demonios de la Tierra Media, gracias a personas que logran indagar e informarnos sobre todo esto, podemos conocer mejor a estos demonios.

El concepto original de los Balrog los hace menos terribles, y ciertamente más destruíbles, que sus siguientes descripciones: existieron cientos de ellos (p. 170), y muchos fueron asesinados por Tuor y los habitantes de Gondolin en grandes números: “de esta manera cinco cayeron bajo el gran hacha de Tuor Dramborleg, tres bajo la espada de Ecthelion, y dos veintenas fueron asesinadas por los guerreros de la casa del rey.

— El libro de los cuentos perdidos 2, comentario de Christopher Tolkien en «La caída de Gondolin».
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